terremoto
He intentado muchas veces escribir aquí, pero nada fluye… sólo una palabra aparece, “terremoto”. Está en todos lados, hasta cuando cierro los ojos.
Desde aquella madrugada del sábado 27 en que se remeció todo, no ha dejado de estar ahí, mutando en su forma y dimensión, cada vez que es mencionada. Empezó siendo la palabra que definía ese pequeño caos en mi casa de sacudidas, quebrazones, chispazos de cables en la calle, pero sin miedo; luego la calma y la oscuridad, un par de llamado nos dejaron saber que mi gente estaba bien, la casa aguantó también.
Entre la luz de unas velas, la radio de un auto dejo caer la palabra terremoto por primera vez en mi cabeza, a partir de ahí comenzó a crecer como una avalancha, tuvimos suerte de que volviera la luz temprano a mi casa y con eso llegó la tele. Una información tras otra, se tranformó en una experiencia que estaba muy lejos de ser sólo mía. Luego apareció el maremoto, que arrazó con lo poco que alcanzó a quedar en pie en pueblitos que alguna vez recorrí y que seguramente como muchos, creí que iban a estar ahí eternamente.
Ahora soy sólo una expectadora y me harto de ver como la televisión dejo de informar, (a diferencia de la radio y los diarios) para empezar a envenenar a la gente, meterles miedo, alarmar.
Hay mucha gente buena en Chile y hay que estar ahí para darles una mano. Yo quiero volver a hacer de esto una experiencia personal, por eso estoy ayudando con lo que puedo.
*Si alguién pasa por aquí, se interesa y quiere info, haga click aquí.
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F. La entereza de los viejos -que ya pasaron por esto alguna vez- nos muestra el camino. Chile volverá a su lugar, porque es un país valiente.
Colgué tu texto en mi blog, espero no te moleste.
Saludos
Gracias Ariel! me gustó ver que pusiste mi posteo en tu blog
un abrazo!